Tras un operativo de rastrillaje llevado a cabo por la policía en José C. Paz, en la tarde de ayer se hallaron más restos de Rosa Acosta Brizuela, la mujer de 55 años asesinada y descuartizada por su marido, quien luego se quitó la vida, el 27 de enero pasado.

En este caso se halló el cráneo y la pelvis de la víctima, los cuales ya fueron remitidos a la Asesoría Pericial de San Isidro. Los investigadores indicaron que existen prácticamente certezas de que sean los restos de la mujer asesinada.

El hallazgo se produjo luego de que la policía pusiera en marcha un nuevo operativo en busca de más restos de la víctima cuya pareja, el femicida Lorenzo Duarte, se quitó la vida al ser descubierto arrojando los restos de la mujer en un descampado de la localidad de Villa Astolfi.

Según informaron fuentes policiales, el rastrillaje se puso en marcha cerca de las 15.30 en la zona de la estación de trenes de la localidad y participaron dos perros de la unidad canina de los Bomberos de la Boca, junto a los socorristas de Presidente Derqui.

A pie, el operativo se extendió a ambos lados de la vía del ferrocarril San Martín, y culminó en el arroyo Pinazo, límite con Jose C. Paz, realizando un recorrido total de unos 7 kilómetros.

Los mismos voceros de la fuerza confirmaron que los restos fueron hallados en un descampado de la localidad vecina por una mujer que caminaba por el lugar, en medio de un predio con pastizales que habían sido quemados, cercanos a las vías.

Horror

El hecho fue descubierto cerca de las 18.30 del 27 de enero, cuando Duarte fue descubierto mientras se deshacía de un cuerpo descuartizado que llevaba en una bolsa. Poco después, al verse rodeado por la policía, se quitó las vida de una puñalada en el corazón.

Un hombre que bajaba del tren que acababa de llegar a la estación procedente de San Miguel cuando algo captó su atención: muy cerca de ahí, vio como arrojaba una bolsa de residuos negra de consorcio a un descampado. El peso del paquete y el evidente nerviosismo de quien intentaba desecharlo hicieron sospechar al vecino, que se acercó al lugar.

Lo que vio fue un cuadro de terror. La bolsa se había enganchado del alambre tejido, abriéndose por completo y dejando al descubierto parte de su contenido: una pierna humana, seccionada limpiamente a la altura de la ingle.

Apenas repuesto de la sorpresa, el vecino -cuya identidad no fue dada a conocer- vio que quien había arrojado la bolsa estaba muy cerca, tratando de alejarse del lugar, por lo que comenzó a perseguirlo mientras alertaba a los gritos a otros transeúntes para que llamasen a la policía. En minutos, el lugar se convirtió en un remolino de gente.

El homicida intentaba escapar corriendo al costado de las vías del tren, con dirección a Presidente Derqui. Llevaba en su espalda una mochila pesada, que hacía lenta su carrera, por lo que en un momento la tiró. Luego, la policía pudo corroborar que en su interior había más restos humanos.

Pronto, un móvil del Comando de Patrullas se sumó a la persecución junto a otros efectivos de a pie. El prófugo ya no tenía chances de escapar, estaba completamente rodeado.

Cuando se vio en esa situación, tomó un cuchillo que llevaba encima y se lo clavó en el pecho de un golpe certero, cayendo pesadamente al suelo. Cuando la policía llegó a su lado, ya estaba muerto.

Fuente: El diario de Pilar

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